Siempre me he preguntado qué piensa un hombre cuando está a punto de tener sexo con una mujer y ésta se le adelanta y saca un condón de su cartera. Tampoco sé qué tan normal es que una mujer cargue sus preservativos y sea la de la iniciativa de usarlos, pero por los gestos que he visto tanto en hombres como en mujeres cuando he sacado un condón de mi billetera así sea molestando en una reunión, pareciera ser algo poco común todavía.
Aunque no sé qué pasa por sus cabezas, intuyo que la reacción dependerá del tipo de hombre y del tipo de relación que se tiene con él: debe existir un tipo de persona tradicional, conservadora y machista que considera que si una mujer lleva consigo un condón es porque anda repartiendo cuca al primero que se le aparece o que lo carga porque está “pringada” y le puede pegar algún bicho que le hará caer el pipí; Aparte de eso, es posible que el hombre al que se le invite a usar el preservativo piense que se le está faltando al respeto o que es una falta de confianza.
Por otro lado, también debe existe el tipo que asume que sacar el condón es indicio de que la mujer viene “lista para la acción” y por lo tanto necesitará menos seducción y juego previo para humedecer el ambiente. Eso sí, cuando se ha tenido que suspender todo por no haber llevado condones es tan frustrante para ambas partes que los dos internamente se lamentan el no tenerlos y es posible que incluso él habría asumido que ella también llevaba.
Indudablemente, existen mujeres que guardan un condón porque no confían enteramente en su pareja sexual del momento, o porque tienen una ETS (que tampoco es que sea lo más extraño del mundo), o que lo haya metido al bolsillo porque sabía que esa noche follaba. Todas esas son posibilidades válidas que pueden surgir en algún momento pero que no deberían ser determinantes para catalogar –en este caso- a una mujer, ni para pensar la peor versión de ella.
No creo que sea difícil dejar de considerar como a una cualquiera a la mujer que saque el condón, ni creo que sea muy difícil empezar a pensar que, así como el hombre lo compra, lo lleva y se lo pone para la protección de la pareja, la intención de la mujer es la misma y no es indicativo de ser una cualquiera. Y es que si el método anticonceptivo (hormonal) es principalmente asunto de la mujer, el preservativo también lo tiene que ser, porque nosotras no sólo no queremos embarazos no planeados, nosotras queremos –y debemos- practicar sexo seguro. Es por eso que, a estas alturas de la humanidad y con tanta vaina rara que se esparce por los fluidos corporales y por los medios de comunicación, mantenerse con un paquetico de condones en la mesa de noche o en la cartera debería ser tan común y tan bien visto como lavarse los dientes y ponerse el cinturón de seguridad. 








