lunes 14 de marzo de 2011

…acaba de cerrar sesión. (versión él)

Acabas de irte. Después de venirnos, nos despedimos y nos retiramos. Te desconectas porque tienes que dormir. Yo tengo todavía trabajo por hacer, fotocopias por leer. Tu trabajo, mi universidad. Los dos alejados por la distancia; una serie de alambres y una visita a Skype nos acerca a los dos.

Pero ya no es suficiente.


Yo no quiero estar contigo sin estarlo. No es lo mismo oírte gimiendo y suspirando sin sentir tus suspiros encima. No es lo mismo leer cómo te mojas por lo que mi teclado y mi lengua dicen, no por lo que mis dedos y mi lengua (te) hacen. No es lo mismo ver cómo te secas el sudor sin secártelo lamiéndote. En fin, no es lo mismo instruirte para que te masturbes, y masturbarme en el proceso, que tener sexo.


Yo sé, en los primeros días fue suficiente, y fue muy excitante. Desde aquella remota noche de octubre en que nos quitamos las prevenciones y te pasaste la mano por encima de la camisa, provocativa y seductora, cada quien conoció los gustos, del otro y hasta los propios, como cuando te dejaste sólo el audífono izquierdo porque descubriste que hablarte por ese lado te excitaba más. Poco a poco, Skype y tu iniciativa fueron campo para poder vencer mis temores y miedos, hasta el día en que tu regalo por mi cumpleaños resultó ser la primera sesión de sexo virtual en mi vida. Y sí que fue excitante esa vez, y las siguientes. Hasta que nos conocimos.

Esa tarde, tú estabas acá por algún motivo laboral que se me olvida. Yo sabía que ibas a venir, y había intentado cuadrar un café contigo, pero te me adelantaste; como siempre, tú llevando la iniciativa. Llegaste a la universidad a la hora exacta en la que salía ese martes, y ahí lo supe: pediste tu tiquete en el primer avión para poder pasar la noche acá, conmigo. Y así fue: no necesitamos más que un par de cervezas y una cena. Ya sabíamos lo que nos gustaba, lo que nos excitaba, y cómo conseguir del otro el máximo de placer; y así, sin mediar palabra, tuvimos un polvo épico, si cabe la expresión. De esos que muy pocas veces se repiten.

Han pasado ocho días, y todavía tengo tu sabor en la punta de la lengua; tu olor se aparece en los lugares más insospechados, y tu estallido se alojó en un lugar recóndito de mi cerebro. Hoy volvimos a Skype, a volver a hablarte de lo que te haría, pero esta vez, te dije lo que te hice. Y tú te diste cuenta, y me dijiste lo que me hiciste. No sé tú, pero esta vez sentí que me masturbaba con el recuerdo de la noche pasada, no con lo que me decías. Creo que debemos tener más frecuentemente sexo físico, el virtual no es suficiente. Ya encontré el tiquete aéreo, y seguramente será en el próximo festivo.


¿Desea confirmar su transacción?



Autor: Juan Manuel Reyes (@machecor)

http://variaestulticia.blogspot.com/2011/03/acaba-de-cerrar-sesion-un-experimento.html

“…Acaba de iniciar sesión…” (versión ella)

Este post fue escrito originalmente para Del Amor y otros Desastres http://www.delamoryotrosdesastres.com/2011/02/21/acaba-de-iniciar-sesion/


Sólo eso necesito para empezar a sospechar que la noche no va a ser una pérdida de tiempo frente al computador. Espero que me saludes para que no sea tan evidente la necesidad que tengo de hablarte y para que no notes lo ansiosa que estaba mientras te esperaba.

Luego de una charla banal acerca de nuestros tediosos días en la oficina, en los trancotes y en Facebook, de pasarnos videos que nos parecen interesantes y de expresar nuestros sentimientos a punta de emoticones, me propones que nos veamos. Inmediatamente acepto.

Y ahí estás. A pesar del tiempo y la distancia, estás igualito. Yo estoy más gorda. No nos decimos nada, sólo reímos pícaramente, y yo sólo quiero verte. Ambos sabemos a qué venimos y que no necesitamos una cerveza como preámbulo, ni una película como excusa. Sólo necesitamos un par de frases para empezarnos a tocar y a quitarnos la ropa.

Con sólo verte evoco la textura de tu piel y el olor de tu cuello y no necesito más para que esos recuerdos empiecen a tener efectos en mí. Las palabras son fundamentales y es lo que más me gusta del sexo entre los dos, que te puedo decir, qué en dónde y cómo lo quiero y tu igual. Quiero tenerte encima y debajo, tus manos tocándome y tus labios besándome.

Cierro los ojos y mis manos se convierten en tu lengua que juega con mi clítoris, o en tus labios que besan y aprietan los míos, compartiendo la misma humedad y sintiendo el mismo calor. Me masturbo y tú me miras, te masturbas y no podemos dejar de mirarnos. El voyeurismo es su máximo esplendor. Quiero tocarte y quiero que me toques, que tus manos sean la mías y demostrarte cuánto me has enseñado, pues ya sé a qué ritmo te gusta y con lo que prefieres que juegue.

Y sí, yo también quiero usar mi boca para completar este juego, pero no puedo. Nos separan mares y montañas, pero nos acerca una cámara y la conexión a Internet. Nos resignamos a leernos las ganas y nos conformamos con mirar cómo nos mojamos, cómo mis dedos son los que me penetran y cómo tus manos son las que te aprietan.

El orgasmo no llenará los vacíos que deja el no tocarte y el no besarte. Quiero confirmar que si así es por webcam, el día que nos lamamos nuestra desnudez va a superar cualquier imagen que se haya hecho nuestra sucia y pervertida mente.

Volvemos a las charlas típicas del post-sex y nos despedimos con emoticones que dan besos y apagamos las cámaras.

“…aparece como no conectado”.

martes 8 de marzo de 2011

Último día de la mujer

Detrás de todas las felicitaciones que recibimos y damos el día de hoy ya sea en forma de flor, chocolate, moteliada o tarjeta masiva por Facebook, hay que recordar que el verdadero motivo de la conmemoración no es sentirse orgullosa por haber nacido con vulva, trompas de falopio y muchos labios, sino para que cada año se tenga en cuenta que no hay un trato universalmente equitativo y que gracias a que algunas dieron su vida, arriesgaron su dignidad y sacrificaron su familia, hoy podemos disfrutar de ser reconocidas por el Estado, de no ser una protuberancia (¿una costilla?) del hombre, la posibilidad de ser independiente económicamente y de utilizar esa vulva y esos labios como y con quién se nos de la gana.


Este día es para reconocer esas mujeres que alteraron el statu quo de cada época y lograron asumir aspectos de su existencia que no eran considerados como propios porque, como no eran igual que los hombres en cuanto fuerza física y anatomía, no se las creía capaz de pensar y ni ser dueñas de sí mismas. Gracias a estas mujeres, muchas hoy podemos decir "yo pienso", "yo no quiero", "estoy de acuerdo", y les recuerdan a las que siguen a merced de otros que existe una forma diferente de vivir.



Ahora sólo falta que las que las que gozamos de las libertades que pelearon las antepasadas, sigamos ganando terreno en derechos, oportunidades y sobre todo en libertad interna y psicológica. Ojalá este sea el último Día Internacional de la Mujer y ya no necesitemos conmemorar el pasado sino construir el futuro logrando apropiarnos de nosotras mismas, mostrando la forma para que otras personas lo hagan y sobre todo, logrando aceptar las diferencias y así vincularnos todos desde una equidad universal.