Pero ya no es suficiente.

Yo sé, en los primeros días fue suficiente, y fue muy excitante. Desde aquella remota noche de octubre en que nos quitamos las prevenciones y te pasaste la mano por encima de la camisa, provocativa y seductora, cada quien conoció los gustos, del otro y hasta los propios, como cuando te dejaste sólo el audífono izquierdo porque descubriste que hablarte por ese lado te excitaba más. Poco a poco, Skype y tu iniciativa fueron campo para poder vencer mis temores y miedos, hasta el día en que tu regalo por mi cumpleaños resultó ser la primera sesión de sexo virtual en mi vida. Y sí que fue excitante esa vez, y las siguientes. Hasta que nos conocimos.


Han pasado ocho días, y todavía tengo tu sabor en la punta de la lengua; tu olor se aparece en los lugares más insospechados, y tu estallido se alojó en un lugar recóndito de mi cerebro. Hoy volvimos a Skype, a volver a hablarte de lo que te haría, pero esta vez, te dije lo que te hice. Y tú te diste cuenta, y me dijiste lo que me hiciste. No sé tú, pero esta vez sentí que me masturbaba con el recuerdo de la noche pasada, no con lo que me decías. Creo que debemos tener más frecuentemente sexo físico, el virtual no es suficiente. Ya encontré el tiquete aéreo, y seguramente será en el próximo festivo.
¿Desea confirmar su transacción?
Autor: Juan Manuel Reyes (@machecor)
http://variaestulticia.blogspot.com/2011/03/acaba-de-cerrar-sesion-un-experimento.html




