Casi siempre, y sin ser una estadística, las personas se imaginan sus fantasías sexuales en lugares comunes. Algunos continuamente están pensando en tener la fantasía más “original” y antojar a quiénes oímos atentos, otros simplemente se acomodan a cumplir las que sean más probables para sus ganas, bolsillo y oportunidad.
Todos tenemos un baño en la casa, algunos tienen la fortuna que incluya un caldero para dos conocido como jacuzzi y otros sólo una ducha, pero con el espacio suficiente para experimentar una de las fantasías más recurrentes de las parejas, sobre todo en las películas: Follar mientras se “bañan”.
Como siempre, hay ventajas y desventajas. No nos remitamos a la escena donde ella muy coqueta lo invita a tomar una ducha juntos y se apercuellan de entrada, se besan, se comen y se acaba la acción en una transición con efecto difuminado; hablo de la desprevenida, de la que parece obvia pero se vuelve sorpresa. Cuando uno no le dice al otro: “camine pa la ducha” sino que por su propia iniciativa, alguno de los dos irrumpe en medio del baño y comienza el juego de seducción. El contacto debajo del agua, pero sin estar sumergido, es un delirio. Lo fresco y la sensación de limpieza que genera el estar “bañándose” permiten que se atrevan a experimentar cosas que en seco pasarían por alto. Con buen espacio, es una maravilla; con poco espacio es un reto a la creatividad. Aunque no siempre tiene que haber penetración, lograrlo es el moño perfecto para los placeres previos. Poder diferenciar lo mojado del cuerpo con lo mojado de la mujer por la excitación y sentir que el hombre se contrae porque el agua que baja desde sus hombros hace que la succión sea aún más intensa, son dos de las mejores cosas que ofrece un escenario húmedo. Besar se vuelve más entretenido y explorar es un motivador de grandes proporciones.
El sexo oral es una opción que debe probar ahí. Permita que su pareja tenga un orgasmo de la forma que se imagina; a los hombres déjelos venir en sus tetas, en su boca, en su cara, en cualquier parte del cuerpo, finalmente en la ducha se puede limpiar inmediatamente y créalo que él se lo agradecerá. Mujer anímese a ese cuatro o dos y medio que nunca ha podido hacer en la cama, el agua no es un buen lubricante, pero si relajante. Bajo el agua el plato se sirve húmedo pero se come caliente.
Sin embargo, hay cosas para tener en cuenta: La temperatura del agua: Trate de graduarla lo más rápido posible, déjela tibia, no es bueno que su pareja se queme o se congele. La presión de la ducha: No corra riesgos con que se le ahogue su polvo, literalmente. Una presión media que no golpee y que se vuelva su aliado le dejará el escenario listo para una gran corrida. Enjabonar a su pareja es rico, pero no comer jabón; tenga cuidado con esa parte, es preferible que juegue y luego se bañe. Si un estudio previo de las dimensiones del baño, y su pareja, le hacen creer que sería un fiasco no lo intente, lo más probable es que tenga razón y lo sea.Y por último recuerde: No lo haga en las primeras citas, el ritual del baño esconde muchas intimidades individuales para las que probablemente no esté preparado en un principio. Tómese su tiempo para que se le mojen las ganas.