lunes 14 de marzo de 2011

“…Acaba de iniciar sesión…” (versión ella)

Este post fue escrito originalmente para Del Amor y otros Desastres http://www.delamoryotrosdesastres.com/2011/02/21/acaba-de-iniciar-sesion/


Sólo eso necesito para empezar a sospechar que la noche no va a ser una pérdida de tiempo frente al computador. Espero que me saludes para que no sea tan evidente la necesidad que tengo de hablarte y para que no notes lo ansiosa que estaba mientras te esperaba.

Luego de una charla banal acerca de nuestros tediosos días en la oficina, en los trancotes y en Facebook, de pasarnos videos que nos parecen interesantes y de expresar nuestros sentimientos a punta de emoticones, me propones que nos veamos. Inmediatamente acepto.

Y ahí estás. A pesar del tiempo y la distancia, estás igualito. Yo estoy más gorda. No nos decimos nada, sólo reímos pícaramente, y yo sólo quiero verte. Ambos sabemos a qué venimos y que no necesitamos una cerveza como preámbulo, ni una película como excusa. Sólo necesitamos un par de frases para empezarnos a tocar y a quitarnos la ropa.

Con sólo verte evoco la textura de tu piel y el olor de tu cuello y no necesito más para que esos recuerdos empiecen a tener efectos en mí. Las palabras son fundamentales y es lo que más me gusta del sexo entre los dos, que te puedo decir, qué en dónde y cómo lo quiero y tu igual. Quiero tenerte encima y debajo, tus manos tocándome y tus labios besándome.

Cierro los ojos y mis manos se convierten en tu lengua que juega con mi clítoris, o en tus labios que besan y aprietan los míos, compartiendo la misma humedad y sintiendo el mismo calor. Me masturbo y tú me miras, te masturbas y no podemos dejar de mirarnos. El voyeurismo es su máximo esplendor. Quiero tocarte y quiero que me toques, que tus manos sean la mías y demostrarte cuánto me has enseñado, pues ya sé a qué ritmo te gusta y con lo que prefieres que juegue.

Y sí, yo también quiero usar mi boca para completar este juego, pero no puedo. Nos separan mares y montañas, pero nos acerca una cámara y la conexión a Internet. Nos resignamos a leernos las ganas y nos conformamos con mirar cómo nos mojamos, cómo mis dedos son los que me penetran y cómo tus manos son las que te aprietan.

El orgasmo no llenará los vacíos que deja el no tocarte y el no besarte. Quiero confirmar que si así es por webcam, el día que nos lamamos nuestra desnudez va a superar cualquier imagen que se haya hecho nuestra sucia y pervertida mente.

Volvemos a las charlas típicas del post-sex y nos despedimos con emoticones que dan besos y apagamos las cámaras.

“…aparece como no conectado”.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada