Desde que Eva decidió tragarse el fruto prohibido y condenar a las féminas del mundo a ser las causantes de la expulsión del paraíso, supimos que estar equivocadas era lo que queríamos ser. He aquí una explicación para todos esos momentos donde siempre hay una equivocada modificando el status quo de los demás.
jueves 28 de octubre de 2010
Catres en reversa
lunes 25 de octubre de 2010
Sexo con GPS
No sea ridículo, la calidad del polvo no depende del lugar sino de los protagonistas. Es por esta razón que cualquier lugar es un perfecto escenario. Pensando en los que tienen el espíritu de actores porno, los lugares públicos son su mejor opción. Cines, discotecas, clubes, centros comerciales; infinidad de sitios para deleitarse, y preguntarles la razón por la que así lo prefieren es obtener por respuesta, casi siempre, que el vértigo de que los puedan ver, pillar y saber que están haciendo cosas socialmente prohibidas, los excita. Un escrupuloso no podría siquiera intentarlo y a una virgen dele primero la noche romántica y espere a que se le desate el furor.Para empezar a improvisar se puede echar mano de los lugares cercanos, es decir diferentes sitios dentro de la casa. La cocina, la sala, el comedor, el lavadero, el baño, el clóset (puede resultar excitante), los otros cuartos y hasta el balcón si el asunto es de agotar el último rincón del apartamento. Esta práctica lo entrenará para adecuar su anatomía a los distintos desafíos que posiblemente tendrá en el futuro.
Los “quickies” o “rapiditos” son una opción para quienes están urgidos y no comen cuento de los previos y posts, es producto de una excitación pasajera y de solución mediata. Puede terminar en fracaso si la ropa no colabora con la velocidad deseada. Se debe tener un grado de confianza con la pareja y por supuesto el lugar no tiene importancia. Desde el garaje de una casa hasta el cuarto de algún amigo en parranda.
Sepa escoger bien la pareja y el lugar para desatar su furia sexual, así como podría llevarse sorpresas muy desagradables, podría experimentar sensaciones inigualables. Recuerde que no importa que las cosas sean perfectas, sino lograr un equilibrio que deje a los dos, o más, completamente satisfechos y con ganas de repetir.
domingo 17 de octubre de 2010
De la ingenuidad a la satisfacción

El tema sexual está sumamente trillado en todas partes, incluso, los sentidos se bombardean continuamente por imágenes, sonidos, sabores, texturas y olores que se asocian fácilmente con la sexualidad. Cada vez se vuelve más fácil entablar alguna conversación donde la sexualidad esté involucrada, lo cual denota cierta apertura ante ese tema. Sólo se complica cuando dicha conversación se tiene que tener con algún niño curioso y preguntón.
Desde el principio de la vida, los bebés son conscientes de las sensaciones y cómo las percibe su cuerpo; se dan cuenta que no es lo mismo cuando la mamá le consiente la espalda, se chupa el pie o se toca la rodilla o la vagina o el pene. Tanto para el pequeño como para muchos que leen este escrito, esta conducta puede parecer muy “normal”, pero para la madre o el padre que ve a su “angelito” profanando su “cuerpecito” y que demás disfruta de eso, su primera reacción es quitarle la manito, cortarle todo el placer e incluso hasta pueden llegar al extremo de decirles “cochino(a)”, “eso no se hace”, “¡Caca! ¡Caca!”. Esta reacción le va indicado al niño o a la niña que hay algo “malo” en eso que se siente tan bueno y se vuelve incongruente cuando se percata que su ambiente está plagado de eso prohibido y que hasta la misma persona que lo cohibió está involucrado.
El desarrollo sano de la sexualidad se realiza por medio de la curiosidad, en donde los niños y niñas preguntan, observan, manipulan, descubren o fisgonean; y por medio del juego, en el cual tienen la oportunidad de explorar, imitar e identificar aquello que tiene que ver con el sentir placer, ternura, intimidad y afecto. A eso de los tres años, el lenguaje, la imaginación y la curiosidad son los peores enemigos de esos padres inhibidos y castrados en su propio desarrollo sexual, pues cuando el niño o la niña empiezan a darse cuenta que algo “no les cuadra” en su explicación del mundo, simplemente lo pregunta, sobre todo lo relacionado con la sexualidad. Si ese padre no está preparado par enfrentar y responder claramente las inquietudes de su hijo o hija, lo más probable es que se generen más dudas que incrementará la curiosidad y expondrá a los pequeños a buscar respuestas en televisión, Internet, amigos y vecinos igual o peor de ingenuos e ignorantes. Para este tipo de situaciones, siempre habrá una canción de reggaeton que vuelva algo tan hermoso como lo es la sexualidad en un tema grotesco, sexista y carente de cualquier valor.
Para una adecuada educación sexual es fundamental hablar con la verdad clara, sin ambigüedades ni distorsiones y acorde a la edad y entendimiento del pequeño. Para eso el adulto tiene que ser muy conscientes de su propia sexualidad, si se siente cómodo con ella o si hay algún tema que todavía es vetado en su propia práctica íntima. También es obvio que un niño o una niña tendrán más confianza para contarle y/o preguntarle a su madre o su padre si sabe que se puede acercar a éste de forma auténtica sin miedo a recriminaciones ni prejuicios. Eso sí, hay que indicarle a los pequeños qué pueden hacer, con quién y en dónde, explicarles lo que es privado y lo que no y qué hacer en caso de que alguien (sobre todo otro adulto) les invite o haga algo de lo que no sienten muy cómodo. Esta es la mejor forma para prevenir el abuso sexual sin siquiera nombrar la palabra “abuso”.
Para un sano desarrollo sexual no hay que equiparar la sexualidad de los niños con la de los adultos, pues lo que hacen y sienten los niños no tiene el mismo significado que lo que pasa con los adultos; lo que hacen los niños y las niñas es provocado por la curiosidad, y luego de saciada, no les volverá a interesar hasta la adolescencia. De resto, cualquier experiencia con el propio cuerpo es algo necesario para una sana sexualidad, incluyendo la representación mental que se haga de eso, es por eso que hay que empezar desde las generaciones más pequeñas a promover la responsabilidad y el adecuado uso del cuerpo para la satisfacción sexual y para experimentar placer, ternura, intimidad y afecto que traerá consecuencias muy gratificantes en el futuro.
