miércoles 28 de julio de 2010

DEEP THROAT





Desde mi limitada experiencia y mi humilde opinión, las palabras mienten, los gemidos no. Y cuando se está allá abajo de lo poco que se percata uno es de la respiración agitada y lo único que se puede ver es como aprieta los puños como si se tratara de sostener, además de cómo se le estremecen las piernas a ese hombre sometido por unos labios bien usados.


Hay que aceptarlo, estar en frente de un pene puede ser algo intimidante, sobre todo cuando no se sabe qué hacer con sus dimensiones, ni qué sabor tiene, ni a qué huele, por eso previamente hay que entrar en el mood mamador para que a ambos le parezca placentero, pues si el que lo proporciona no lo disfruta, el que lo recibe menos y esto es básico para cualquier intercambio humano. De entrada entonces, tiene que gustar su olor, y no estoy hablando de si se puso Boss o Aqua de Armani antes de salir de la casa, sino el olor de su verdadera esencia, la literal feromona. Esto es fundamental, porque si no es agradable como huele su cuello o detrás de la oreja, pues no se apreciará el almizcle de su entrepierna. No se chupa helado con la nariz tapada, sería muy incómodo y totalmente opuesto a lo placentero.


Cuando se ha pasado el filtro del olor, el resto es más fácil, porque lo que se quiere es comer al semental entero, literalmente. Se desea fundirlo dentro de la piel pero siempre faltan manos, boca, lengua, piernas para abarcar todo su cuerpo y recorrerlo poro a poro; es ahí cuando se decide tomar el toro por los cuernos (el cuerno) y domándolo como más le gusta. Algunas mujeres consideran que a los hombres les gusta es que se lo aprieten, y para eso estamos diseñadas con muchas herramientas corporales, que utilizadas con el propósito de cortar un poco la circulación pueden lograr una blanqueada de ojos muy satisfactoria para ambos, como son las manos, los dientes, hacer vacío con la boca, los músculos de la vagina y los del ano.



Muchas pueden concertar en que la mejor respuesta excitatoria se produce utilizando la boca (labios, lengua, dientes), sobre todo si cabe todo el miembro dentro de ella y la mujer tiene que esforzarse un más para que le entre hasta la garganta. Una buena opción es que el movimiento empiece desde la punta hasta la base (o al revés) palpando todo el largo y ancho con los labios y jugando con la lengua. Puede ser rápido o despacio, eso lo decide el que necesite de la velocidad, pero es fundamental la utilización del prepucio, recogiéndolo todo o subiéndolo al máximo, mordiéndolo o metiendo la lengua entre él y la cabecita. Si es circuncidado, se puede jugar en la cabeza con la boca mientras se utilizan las manos, ya sea en movimientos rítmicos o haciendo presión en la base para irrigar más sangre y por ende placer. En ambos tipos de penes, lo importante es mantener la lubricación (al igual que en las mujeres) utilizando la lengua para esparcir la saliva y chuparlo mejor.

Una mamada también incluye acariciar el pene con la cara o ponerlo entre los senos o en el cuello, o dónde sea, lo importante es querer al miembro, sentirlo por toda la piel, darle a entender al dueño que nos encanta su juguete, que lo queremos para nosotras y que nos excita y lo deseamos. Si esto es cierto, el sexo oral se vuelve placentero para ambos y probablemente la mujer quede con buenas referencias y él quede pidiendo más.

sábado 24 de julio de 2010

Eso no es un timbre

La gracia Divina o la evolución Darwiniana llegan a su punto en común con el hombre. Años más, años menos, ambas teorías se esfuerzan por explicar la existencia del hombre y la mujer como los conocemos hoy en día. A Dios se le ocurrió crear al hombre, sacarle una costilla y hacer a la mujer, yo sin tener afinidad por ninguna de las teorías, he visto varios Australopithecus andando por ahí. Y aunque físicamente es innegable la familiaridad con los simios, lo realmente sorprendente es el comportamiento. Que las feromonas los alboroten, que un buen par de tetas los hipnoticen, que un trasero responsable los deleite es entendible, pero que una mujer desnuda los ponga como un chihuahueño pegado de la pata de una silla es ridículo.


Lo que si causa curiosidad, es el proceso de reproducción. Esa anatomía perfecta que le da al hombre un palo y a la mujer un hueco (hay mas pero hablo del reproductivo) la tuvo que pensar alguien muy inteligente. El problema fue que no explicó que su funcionamiento puede tener extras que en ocasiones son mejores que el 'mete y saca'. No logro imaginar a Adán en el Paraíso, mirando a Eva y preguntándole: "Mi vida, ¿ésto para qué servirá?" mientras le toca un pezón. Lo grave del asunto, es que hoy en día hay muchos que aún sabiendo qué es y hace cada parte del cuerpo femenino, no saben tocarla. Tocar hace referencia, en este contexto, a manosear, palpar, sobar; esa acción de usar las manos para dar algún tipo de goce que no sea tanto para llegar al clímax, ni poco para congelar las intenciones.

Ese triángulo ubicado entre las piernas de una mujer y conocido como vagina en el mercado profesional, cuca en el nacional, coño en el internacional, pan o arepa en el negro y concha en el sublime; tiene un poderoso elemento que algunos hombres han olvidado, o nunca supieron, como acariciar. El clítoris es un cúmulo de nervios que al menor contacto produce sensaciones pre-orgásmicas, altera la velocidad del bombeo de sangre al cerebro y vuelve loca a una mujer. Sin embargo, no se puede acceder a el gritando: "Pacheco dame la C" y espichando duro la letra para que salga en la pantalla, no. La arrechera no puede cegar la intención de un buen sexo, por el contrario debe ser un plus a la hora de saberlo disfrutar. El clítoris no es un botón de un ascensor, aunque suba la emoción varios pisos, tampoco un raspe y gane aunque al final se llevé un premio sorpresa y no se derrite, así que no lo chupe como si se fuera a regar.

Quisiera dirigirme específicamente a esos hombres que se pegan al clítoris como en un récord Guiness, es rico que muevan esa lengua ahí abajo, pero no presionen la bolita, eso no es un timbre. El clítoris es ideal para encenderle el motor a uno, la punta de la lengua es magistral elección para darle placer a ese punto estratégico de la anatomía femenina, dos dedos haciendo círculos, o incluso toda la lengua lamiendo a indiscreción, pero no sea brusco, es una parte muy sensible y mal tocada dan ganas de vestirse, salir corriendo y nunca llamar. Cuando sienta el deseo de hundir el botón, imagínese lo molesto que sería un mordisco en la punta de su pene. La mujer es multiorgásmica, si logra hacerla venir con un buen sexo oral o movimiento de dedos, aproveche para penetrarla y conseguir otro suspiro seguro. No caiga en el error de la “bluyineada”, estamos hablando de hombres y mujeres que necesitan terminar lo que empiezan.

Es claro que no todas las cucas son iguales, hay unas más abiertas, más oscuras, más usadas...pero todas con los mismos puntos de placer. Recuerde que siempre habrá uno mejor que usted, pero no compita con los hombres que no conoce, piense que son buenos pero usted es excelente, siéntase un amante ideal y escuche lo que su mujer le dice. Es cierto que si es muy bueno a la hora de tener un diálogo con el clítoris tiene la mitad del siguiente polvo asegurado, pero ojo, a la mujer le gusta la relación sexual completa, el toque-toque solo, déjeselo a la selección Colombia, usted demuestre que es bueno antes y durante, del después hablamos otro día.

miércoles 21 de julio de 2010

Sexo en las rocas


Una Equivocada se puede mover en muchos ambientes y uno de sus preferidos es el de la rumba, pues todo el contexto se presta para cultivarlas: La complicidad de la noche, el estado en celo de los presentes que los invita a hacer uso de sus mejores prendas cual pavo real ostentando sus plumas, y sobre todo el elixir fermentado que hace que lo anterior sea posible.

En esta cultura el licor es fiel aliado de cualquier acontecimiento y no falta bautizo, primera comunión, celebración de quinces o Bodas de Plata en donde el imprescindible trago no haga aparición. A medida que una Equivocada se va desarrollando e inminente e inevitablemente entra en contacto con dicho líquido, aprende a utilizarlo a su beneficio y no como excusa para cometer errores. Es así como estas mujeres empiezan a identificar dónde se bebe y dónde no, cuándo y hasta qué grado de alicoramiento se debe llegar para que los efectos no sean prejudiciales para su juicio, o si por el contrario quiere perder todo tipo de racionalidad, sabe en qué lugar, con qué personas y qué tipo de trago.

Hablando de los tipos de tragos, cada cual tiene su gusto. Hay quienes los prefieren secos y astringentes, otros los prefieren dulces y "engañosos", están los adictivos cocteles, los que se toman por shots o los que saben deliciosos en las rocas. Sin embargo, puede haber un consenso general en que el tequila vuelve a los hombres locos y a las mujeres fáciles y arrechas. Pareciera como si el tequila tuviera su conducto propio entre la boca y los labios mayores, pues es ahí donde uno lo siente caer luego del tablazo permitiendo una dilatación inmediata.

Sin embargo, una Equivocada sabe que por muy Pasión Azteca de $225,000 US que sea, el pasarse de copas puede ser contraproducente para sus intenciones, pues, en primer lugar, no necesita estar semiconsciente para acceder a algo o por el contrario, tener la excusa de "es que estoy muy borracha" para hacer lo que no quiere. En segundo lugar, estar bajo los efectos del alcohol es alterar los sentidos, y en cuanto a sexo, lo que una Equivocada menos quiere es estar poco consciente de lo que toca, huele, saborea, oye y ve. Por último, el trago y el sexo deben ser contraindicados por los estragos del alcohol en el cuerpo masculino y femenino, pues literalmente TODO se duerme.

En definitiva, si va a invitar a una Equivocada (o cualquier otra mujer) a "tomarse alguito", no vaya con pretensiones de que eso va a ayudarle a llevarla a la cama. Si lo logra, tenga en cuenta que ella tuvo muchos otros aspectos y detalles que lo hicieron ver a usted como un prospecto a buen polvo y ¡por favor! recuerde todo lo anteriormente mencionado en este blog para que se convierta en un buen recuerdo y no en una mala resaca.

miércoles 14 de julio de 2010

Mango biche, mango maduro

La experiencia, aparte de años y algunas canas, da la capacidad de elegir con conocimiento de causa las personas que queremos tener a nuestro lado. Eso no quiere decir que se esté exento de cometer errores, lo que cambia es la forma de asumir las consecuencias nefastas de despertar una mañana con un “demonio” al lado y no saber cómo llegó hasta ahí.


Pero mientras se llega a ese umbral de conocimiento y raspones suficientes, se prueba de todo: Hombres cinco, diez o doce años mayores y otros cinco, seis o diez años menores. Las diferencias son tremendas, cualquiera pensaría que la correría hormonal que viaja por un hombre menor facilitaría el proceso de convencimiento para llevarlo a la cama, eso contando con que hay atracción física y que es una oferta nada despreciable para un muchachito que aún no alcanza su gloria sexual. Me los imagino contando la gran hazaña de haberse follado una mujer cinco años mayor. Pero no, el miedo de no lograr satisfacer a esa mujer de caderas anchas y piernas sabrosas, no lo deja entregarse a la gloria de un sexo prometedor; por el contrario sacan excusas para evadir el momento, quieren conservar esa vaquita amarrada pero le corren a estar solos con ella y exponerse a la observación y juicio. Les falta confianza y en realidad, es más fácil tener sexo con una mujer menor, dominan la situación y confiando en que no sea precoz, pocos hombres habrán probado de su calor.

Comúnmente un hombre menor cae en el error de hacer lo que los demás amigos le han contado. Las manos no las controlan muy bien y sus movimientos son rápidos y poco certeros, más bien desconcertantes y una que otra vez incómodos. Hablan mucho, no manejan muy bien el arte de la lengua, las velocidades las desconocen, todo es rápido y sepan que rápido no significa satisfactorio ni orgásmico. Quieren tener los dedos ocupados en todos los orificios del cuerpo femenino y eso no da placer, la mujer no es un guante por eso no trate de metérsela en la mano. Siempre me he preguntado dónde radica el fetiche de desnudar una mujer y porqué se adquiere con los años, pues los adolescentes si pudieran quitarían todo de un solo jalón. Básicamente de lo que sufren es de pánico escénico. Miedo a quedar como unos inexpertos, cosa que son y nosotras sabemos, por eso no se preocupen, no esperamos nada fantástico, sólo algo placentero.

No se asusten, confíen en sus cualidades, no se preocupen por el tamaño, es mejor si practican buen movimiento de caderas, lo otro es un valor agregado y si su mujer resulta ser estrecha le viene bien algo pequeño. Bésese un brazo y sienta, ¿le parece muy baboso? Mejor darse cuenta usted mismo que asustar a su pareja, entre más se preocupe por impresionarla más descuidará lo que hace. No sea tan obvio con la parte del cuerpo que prefiera, si mira fijo y sólo le da gusto a esa parte de la anatomía su chica se aburrirá, a las mujeres nos gusta que nos admire, bese, chupe y acaricie todo. No diga las 101 cualidades que tiene, ella sólo quiere sexo, no ser su novia. Si hay algo que no sabe, no improvise, deje que ella le enseñe, a las mujeres nos encanta ese proceso de aleccionamiento. El sexo es instintivo y busca dar y conseguir placer, entienda que eso no se logra sólo con la penetración, problema de los adolescentes; si algo tiene la pornografía para agradecer, es que se tomen la molestia de crear una historia antes del coito, tomarlo en cuenta es una buena opción.

Los hombres mayores la tienen clara, ya se han comido lo que han querido y saben qué hacer para ir a la cama con la mujer que quieren o aquella que esté dispuesta a darlo. No se esfuerzan por impresionar y han adquirido su propia rutina sexual y he ahí el problema. No hay una forma de follar, sáquese eso de la cabeza. No siempre es un beso largo y apasionado, la señal para ir a la cama. Sorprender a una mujer con algo que no sea obvio es un buen comienzo: Espere la oportunidad, tómela por la espalda y deslice sus manos por toda su estructura ósea, se anotará un gran hit. La ventaja que tienen es que saben dónde poner sus manos, su boca, su lengua…ubicados estratégicamente logran la combinación del baloto y reciben de recompensa un suspiro largo y tartamudo de placer.

No se agote pensando que debe ser el gurú del sexo para dejar contenta a una mujer mayor que usted, tampoco crea que por ella ser menor con cualquier cosa se conformará, piense por un instante que cuando se folle a otro se puede dar cuenta lo mal polvo que usted fue. Recuerde que el sexo siempre es cosa de dos, si no está dispuesto a aprender o mejorar quédese con la masturbación, seguro su mano no tendrá queja alguna.

Virtual Insanity

En este preciso momento aconsejo al novio de una amiga para que la convenza de tener una charla "subidita de tono" por Messenger, pues tienen una relación a distancia, y cómo están caga'os y el baño lejos, o mejor, arrechos y tan lejos, las nuevas herramientas que proporciona la tecnología abren muchas posibilidades de interacción que antes sólo se lograban con unas cuantas cartas y muuucha imaginación.

Si leyeron bien el párrafo anterior dice "que la convenza", porque, a pesar que hace mucho tiempo la mujer se liberó sexualmente, hay muchas que no lo están del todo y se cohíben al experimentar nuevas posiciones, sobre todo si esta nueva posición implica que el que está en frente sea un computador y no el otro en carne y hueso. Y si, al principio puede parecer un poco extraño verse en la ventana de la conversación partes del cuerpo que nunca se ven gracias a la webcam, y más extraño aun ver las propias caras de placer. Sin embargo la satisfacción puede ser mucho mejor de lo imaginado, porque uno mismo se está haciendo lo que le gusta y cómo le gusta y por ahí derecho le enseña al otro (en forma interactiva) cómo hacerle todo lo que uno mismo se hace.

Le comento al novio de mi amiga que lo principal es que los dos estén muy "ganosos", ya que eso ayuda a mitigar la pena, olvidar el pudor y centrarse mejor en saciar lo que la distancia acumula. Se puede romper el hielo describiendo lo que harían frente a frente, con comentarios como "quiero besarte en...", frases que son conocidas y generan confianza y ya entrados en materia y calentura, se puede hacer uso del vocabulario y la imaginación y crear una historia, por ejemplo:

ÉL dice:

ven a mi casa y me esperas toooda empelotica

ELLA dice (03:45 p.m.):

jajaaj

bueno, armemos la imagen...

ELLA dice


llegas a la casa y por detras de la puerta te tapo los ojos.. vos, tratando de saber "quién es" me tocás y te das cuenta q estoy totalmente naked


ELLA dice

te llevo al cuarto (todavía con los ojos cerrados) y te tiro en la cama...


Esto puede continuar como mejor se lo imaginen hasta que poco a poco la fantasía se empieza a vivir a través de las teclas y la realidad se convierte en las caras que hace la pareja por la webcam.

También se puede empezar por algo más sutil y pícaro como por ejemplo un juego. Así como en la pre-adolescencia, los primeros acercamientos sexo-afectivos empezaban con un escondite americano o con el típico La Verdad o se Atreve, en estos casos, un juego que implique quitarse "prendas" puede resultar muy beneficioso. Entonces, haya más piel que ropa y timidez, se le dice al otro "que rico sería tocarte/lamerte/olerte/besarte por..." "pasa tus dedos por... e imagina que soy yo quien está ahí...". Esto no tiene pierde, pues el pudor se va perdiendo desde la primera correa que alguno se quita.

Ojalá mi amiga le copie al novio y no se pierda de experimentar-se mientras el otro la mira y la morbosea, pues aceptémolo, al no poder hacer uso del sentido del tacto ni el olfato, la visión y la audición se tornan en nuestros aliados a la hora tener una faena a larga distancia y, como dice Cerati, "si el lenguaje es otra piel, toquémonos más con mensajes de deseo...".




miércoles 7 de julio de 2010

Sexo oral

Cuando ya es definitivo que hemos tomado la decisión de empeñar nuestro sexo a un único candidato, superamos la crisis del polvo regular, nos aferramos al miedo de no encontrar quién nos toque igual o simplemente nos enamoramos y así nos gusta. Pero mientras eso pasa, darse una fuga con varios sabores y olores resulta excitante y fundamental, la práctica hace al maestro y sí nos ilustramos con diferentes ciencias del saber sexual, tendremos herramientas que usar para darnos (y darles) el placer que nos merecemos.

La primera vez la describen, casi siempre, como un tormento manchado de sangre, en algunas ocasiones, vertiginoso y poco agradable. No hay placer dicen con propiedad. Yo creo que el problema, más allá de la ansiedad y que, con la mano en el corazón (o en otra parte), están empezando muy jóvenes; es que no saben dar placer con las palabras antes de surcar el camino de la penetración. El sexo oral es básico. No se trata sólo de seducir y llevarse a la niña al “nido de amor”, se trata de usar bien la lengua. Con el paso del tiempo habrá ocasiones en que escuchar “Eres mi puta” será la frase más excitante del mundo, pero por ahora vamos con lo básico: Palabras que apelen a la imaginación surtirán un efecto muy positivo en la pareja. Haga el intento, tanto de decirlo como de escucharlo, “Que delicia tener en mi boca tu (introduzca su parte del cuerpo preferida)”, “Me provoca mucho ese/esas…” con la riqueza del idioma podríamos hacer maravillas. Sin ir tan adentro del diccionario, palabras como oler, lamer, chupar, tocar, sentir y tener, utilizadas en medio de alguna oración tentadora siempre serán bienvenidas.

El hombre no puede disimular una erección o al contrario simularla, la mujer tampoco. Cuando usted intente poseer una mujer que no está excitada, notara que le raspa, no entra fácil y las caras pasan de la pereza a la ira. Ojo, hablé de erección no de orgasmo. Evitar un momento molesto es tan sencillo como dedicarle el tiempo que se merece un previo, esto no es como arrancar el empaque de un regalo, así sea el más instintivo de los actos toca embadurnar el área o nadie se resbalará. Tampoco se vaya al otro extremo, si dura mucho el toque-toque para el momento del gol el arquero estará avisado; debe jugar con la sorpresa, tocar donde le gusta, averiguarlo, en el sexo toca arriesgarse, ya sabrá que no hay cuerpo que resista tanto misionero ni tanto misterio.

El oído es un órgano sexual importante, no sólo para llenarle la cabeza de promesas a la pareja, sino para tener un momento de pasión como el Tantra manda. Atrévase a usar la lengua, física y verbalmente, viole su léxico y extasíe a quien tiene al lado, la lengua llega a esquinas difíciles, las palabras también. Diga lo que le gustaría y haga lo que quiere. La lengua le dará a su oído la intensidad que no alcance su cuerpo y por supuesto no se olvide de aprovechar y darse una escapada bajándole a su pareja, los gemidos le indicarán el camino.

Pierni-Peluda


Algunas veces me levanto con ganas de nada. No quiero bañarme, no quiero ir a trabajar, menos estudiar, maquillarme y en absoluto ponerme en la tarea de levantarme a un tipo y pasar la noche con él. A veces me miro en el espejo y me siento gorda, fea, con granos cual puberto y nada de lo que me ponga me va a quedar bien. Es como un ciclo: Me siento mal conmigo misma, no hago nada para cambiarlo y por lo tanto no estoy en condiciones para sentirme bien con otra persona, en especial si es del sexo opuesto.

Hasta hace poco, esta crisis que aparecía cada dos meses (aproximadamente), me hacía sentir muy mal conmigo, porque yo tenía que quererme, tenía que verme bonita y atractiva, tenía que ser feliz siempre y, además, tenía que mantener esa imagen de persona sexualmente activa, pues la consideraba una parte de mi personalidad y tenía que ser congruente con ésta. Había tantas cosas que tenía que ser y hacer, que cuando no lo lograba pensaba que algo malo me estaba ocurriendo, y eso incrementaba mi malestar.

Para acabar de empeorar mi malparidez, y como forma para evadirla, omitía mis emociones, no le hacía caso a mis sentimientos y hacía todo lo contrario a lo que la razón (la poca que me quedaba) me indicaba. Entonces, era muy normal tomar decisiones erradas, tales como vestirme con algo con lo que no me sentía bien, cómoda o sexy, no me maquillaba y salía a encontrarme a medio mundo o no me depilaba las piernas. Si llegaba a ir a una rumba era con gente que no me caía bien, me levantaba al man más X de todos y pasaban "algunas" cosas, pero no todas, ya que el tener las piernas peludas puede ser la mejor excusa para que no me quiten la ropa. Y al otro día me levantaba con guayabo moral y físico y sientiéndome peor que el día anterior.

Poco a poco y a medida que me iba cansando de sentirme mal, fui reconociendo mi malparidez y aceptando que soy un ser humano con sentimientos entre ellos la tristeza, rabia, desazón, melancolía, etc. Empecé a reconocer y a respetar mis emociones siendo consciente que podía Equivocarme pero que ya no cometería errores y por lo tanto no me sentiría mal por ellos; por el contrario, si hacía lo que mi cuerpo me indicaba me sentiría mucho mejor. Fue así como comprendí que estas crisis también pasan y a medida que las acepte durarán menos.

Ahora que me doy cuenta de muchas más cosas de mí, no cometo errores sino que decido Equivocarme, tratando de no guiarme por lo que estipula la sociedad de lo que tengo que ser y hacer para tener a los otros satisfechos. Ahora mi primera prioridad a satisfacer es a mí misma, luego vendrán otros.