jueves 24 de junio de 2010

Es mejor pedir perdón que pedir permiso

¿Sabía usted que las mujeres comenzamos, igual que los hombres, con la furia hormonal una relación? Es lógico, cuando a uno le gusta alguien es todo un proceso químico, uno no se enamora mirando una persona, uno la desea. Entonces es completamente normal querer llevarse a la cama a esa ricura que le hierve la sangre, le juaga la boca y le alborota la entrepierna.

Frases que evocan una delicada sutileza para convencer a una mujer de ir a follar, simplemente son innecesarias, créame: Si una mujer le abre los ojos y se hace la digna, sedúzcala; esa noche usted entra al ruedo y de eso depende que salga por la puerta grande o abucheado y tenga en cuenta que las mujeres hablamos de sexo entre nosotras, así que su reputación está en juego.

Las mujeres dicen tajantemente que no lo dan en la primera cita, pero hoy en día nunca se sabe cuál es la primera cita, UNA Equivocada sabe qué quiere en esa área así que determinadamente irá a la cama sea la primera o posiblemente la última cita. Última pues las citas no son una opción, la conquista es un proceso de dominación, de primero parecer y luego ser, sepa que UNA Equivocada siempre quiere comprobar y si usted menciona que es muy sexual, que la piel siempre lo llama o algo tan sencillo como: “¿a quién no le gusta besar?” eso, se debe comprobar. No ensille la bestia sino sabe montarla, la patada le dolerá mucho.

Tratar de pasar por un hombre delicado que no está viendo a la mujer como un objeto es un detalle “cuquito”, se le agradece, pero no pretenda que le crean la primera vez. No se siente en el borde de la cama, mire de reojo, entrecruce sus dedos, tenga una distancia considerable con la mujer y diga “Muy chévere el cuarto”, menos si es un motel. En primera instancia, si logró llegar hasta ese lugar es porque ella está decidida a lujuriarse con usted, entonces no se haga el difícil, tome las riendas de la noche porque las de la cama las tomará ella.

Tómese el tiempo de disfrutar la desnudez pero con morbo, no con amor. Haga un charco de su deseo, invítela a ponerse las botas y querer conocer, no siga un libreto, no invente: LAS Equivocadas se dan cuenta. No especule, pregunte inteligentemente, usted no es el primero ni el último, hágase desear, su prueba no es lo que dice sino lo que hace, no trate de entender, no haga lo que ve en las películas porno, ellas gimen para provocarlo. Tráguese el orgullo y sea un macho cabrío para llevarla al clímax, de resto sólo le servirá para quedar como un idiota y no comer.

En la primera vez, no entregué su corazón. Si usted es un completo fracaso en las artes de follar, ella no va a contestar de nuevo, ni lo llamará. LAS Equivocadas tienen por principio tantear el terreno, enamorarse no es una prioridad, básicamente porque equivocarse con una misma persona no es tan divertido. Para asegurar un interés más allá de esa noche, eso pensando en que posiblemente no de la talla, recuerde que es mejor pedir perdón que pedir permiso; trate de ser lo que ella quiere, sólo por ese momento, ya descubrirá después que prefiere cuando le llevan la contraria.

AL BORDE DE MI CAMA




Conozco a Miguel desde hace muchos años. En varias ocasiones nos hemos encontrado en nuestra vida pues él era el amigo de mis amigos del colegio y compartimos fiestas de 15, de 16 y grados, y ahora en la universidad, nos cruzamos en alguna que otra materia y, aunque siempre hubo miradas coqueta de parte y parte, nunca se concretó nada más allá del saludo, la prestada de cuadernos y narrada de banalidades acompañados de una cerveza en los bares del frente de la universidad.




Pero esta noche cambiaría el transcurso de aquellos encuentros furtivos de pasillo y biblioteca. Y no porque quisiera enamorarme o enamorarlo, que en efecto, era lo que menos pretendía y menos de un tipo como él, pues por aquello de compartir amistades, sabía lo hablador que era y lo poco leal en sus relaciones de pareja. Cambiarían muchas cosas, y sobre todo en mí, porque me daría cuenta que no sólo se desnuda el cuerpo en este tipo de encuentros, el alma también lo hace un poquito y es ahí donde uno se da cuenta qué tipo de persona tiene en frente y sobre todo, quién es uno frente a esa persona.






"Miguel acaba de iniciar sesión"... cuando leí esto lo primero que pensé fue que el tipo estaba bueno y que "aguantaba finca" como dicen por ahí. Mi siguiente pensamiento fue que estaba sola, pues mi roomate estaba de vacaciones. Mil imágenes se me pasaron por la mente, imágenes mías con él que me hicieron la boca agua y más... No resistí, y como el pudor no es una de mis cualidades, le hice la propuesta y él, ni corto ni perezoso, aceptó.


En lo poco, mucho o nada que sé de este tipo de encuentros, es que los dos sabemos a lo que vamos y no nos ponemos con preámbulos chimbos. Tal vez la excusa de ver una película o prepara comida disimule las intenciones, pero si no se va con la mentalidad de que cualquier cosa puede pasar, pues estamos muy equivocados.



Por eso, una hora antes de la llegada del comensal y para que no se notara la necesidad, me paré del computador y comencé a alistar las armas: depilada completa, un poquito de plancha en el pelo, ropa interior sexy, ocultada de objetos obsoletos del cuarto (como peluches y la foto del ex que no he quitado) y lo que nunca debe faltar: cajita de condones en la mesa de noche por si acaso al otro se le olvidan. Teniendo listos los implementos para la faena, procedí a esperar.



Yo no quería amor. Yo quería sexo. Quería tocar con mis manos ese cuerpo que se le intuía a través de la ropa y apretar ese culito de gimnasio que tanto llamaba mi atención cuando me hacía atrás de su puesto. Quería que me hiciera llegar a donde siempre llegaba con él en mis fantasías, pues tenía todo el perfil físico que me indicaba que era un buen catre.



Llegó el chico y olía delicioso, lo cual es muy importante porque activa no sé qué cosa no sé por dónde; y no sólo que huela a loción, sino a ese olor a él mismo debajo de su oreja y entre sus piernas. Llegó con “snacks” y unas cervezas, pero no me dejó terminar de destaparlas cuando me abrazó por la espalda y me beso el cuello que muy minuciosamente había dejado al descubierto. Se me erizó medio cuerpo y se me calentó la sangre, pero para poner un poco más de misterio y aumentar la ansiedad, le dije cualquier cosa y muy disimuladamente me solté.



No llevábamos ni media cerveza y ya nos estábamos dando los besos más excitantes de todos. A mi gusto, prefiero no ir muy rápido y esperar a que el cuerpo sea el que decida y no la cabeza, pero al parecer él preferiría lo contrario y en realidad no le di mucha importancia. Manos van, manos vienen y lo acosté en la cama. Me desvistió de una y ni me dio tiempo de quitarle la correa completamente. Como me imaginé, esa lengua llegó a sitios casi vírgenes que me hicieron desearlo mucho más. Ahora seguía mi turno. Empecé desabotonando la camisa y besando la piel que iba destapando y así bajando hasta tenerlo totalmente desnudo en mi mano y en mis labios.



Llegó el momento en el que no soportó más el rol de sometido, así que me volteó y como estábamos que nos metíamos uno dentro del otro le pregunté si traía condones. Me dijo que no, lo cual me dio muchísima rabia. Me dirigí a sacar mis reservas y ahí llegó el momento crucial: me dijo que él no usaba condones. Me senté y le pregunté con cara de indignación que entonces cómo hacía, y sin para de besarme ni de tocarme, me contestó que él no usaba eso. Me aparté y le dije que sin condón yo no hacía nada y él, casi con el mismo esfuerzo con el que fue a mi casa, se vistió y se fue.




Diez minutos después yo seguía sentada en el borde de mi cama tal y como me dejó: con los ojos abiertos y desnuda. Repasaba en mi mente escena por escena para tratar de dilucidar qué había pasado y si de pronto había dicho o hecho algo incorrecto. Debo confesar que en algún momento me sentí mal conmigo misma, pues creía que el problema era mío por tal vez ser “complicada” o “desconfiada” y hasta llegué a pensar que lo había ofendido o algo así.



Después de pensarlo minuciosamente al poco tiempo comprendí que hay que protegerse y prevenir para gozar mucho y muchas veces, y eso lo tenía como un Principio Sexual. Simplemente no iba a dañar mi integridad como mujer sólo porque no coincidía en preferencias con un buen polvo, pues polvos pueden ser muchos, y yo, como mujer que los disfruta, soy la única que puede cuidar de mí misma.



Desde entonces, tengo muy presente qué quiero con cualquier hombre que se aparezca en el camino de mi vida. Procuro ser clara aunque sea conmigo misma en cuanto a las pretensiones con las personas, e intento no tomarme nada de lo que el otro haga o diga como personal. Calculo el siguiente paso para contemplar la mayor cantidad de posibilidades y elegir la que mejor se adapte al momento de mi vida actual. Vivo mi sexualidad plenamente, sabiendo que soy yo la que decide por mí así en ocasiones me equivoque.


martes 15 de junio de 2010

Calculando el siguiente paso

Por aquellas contrariedades de la vida, UNA Equivocada es apetecida por los hombres, casi que por una seducción masoquista; tal cual como las mujeres corren detrás de un tipo que saben es perro. Justo cuando atinan comprender la libertad de la que se vanagloria UNA Equivocada ya están enamorados, dejando por el camino a niñas bonitas, bien puestecitas, atentas, comprensivas y fieles.

La realidad es que para autonombrarse Equivocada basta con pensar en el significado de la fidelidad. Es de caracter prioritario que, haciendo una pausa, se entienda que la lealtad está por encima de ésta. Sin abrir los ojos y desorbitarlos podríamos verlo así: Ser fiel atalaya una condición de respeto no adquirido, se suplica por que no haya mala intención al mirar a otra mujer y el grito interno es que "eres mi novio, me tienes que ser fiel" La lealtad es adquirida, uno no se la guarda a quien no conoce y una vez se toma la decisión de asumirlo nada la quebranta y ésta viene con el valor agregado de la sinceridad.

La mayoría de los hombres desconocen lo acertado del popular dicho: "Mientras tu vas, yo ya he ido y vuelto dos veces" y claro, no todas son así. Pero en su gran mayoría las mujeres sensatas se conocen la estructura del libreto masculino para conquistar, sostener, aguantar y mantener una relación amorosa, por eso UNA Equivocada profundiza en temas banales y no pretende que al irse a la cama con un hombre, su situación sentimental haya cambiado. No se trata de una trampa ni mucho menos, se trata de calcular siempre el siguiente paso. Los hombres se dan cuenta cuando están enamorados, las mujeres decidimos cuando nos queremos enamorar, bueno LAS Equivocadas sí. Tener el control no las hace unas brujas frías y desalmadas, por el contrario facilitan el camino de las relaciones; permiten que las cosas fluyan sin atropellarse las vidas.

Aunque a veces pase por enfrente de sus narices, los hombres no admiten con facilidad que su amor al género propio es muy grande y la forma que más lo demuestra es precisamente rendirse ante UNA Equivocada pues desde su perspectiva, "tiene cuerpo de mujer y pensamiento de hombre". Pero por más que justifiquen esa obsesión de chocarse varias veces con la misma pared, con frases como "Es que ella es tremendo polvo", "Ahí no pasa nada, eso es sólo sexo" o "Esa vieja está muy buena" lo cierto es que una vez enamorado de mujeres Equivocadas el resultado es malo. Toca darse el tiempo y las conversaciones necesarias para saber sí enamorarse es una opción, porque UNA Equivocada se enamora pero precisamente cuando no se equivoca, sino cuando por voluntad elige un homo sapiens que se ajuste a su tipo.

No evite caer en la tentación, evite enamorarse del sexo. Comprender que sexo es follar, es la premisa para que la próxima vez ambos hagan el amor o se revuelquen en las mieles del puro e instintivo acto de la reproducción humana.

lunes 14 de junio de 2010

Malo gallinazo en palo.


Este post proporciona una serie de "alarmas" que indican cuándo se está cerca o se está cometiendo una equivocación. Como Equivocaciones puede ser varias y en muchos contextos, en esta entrada se retomarán las relacionadas con el sexo incluidos momentos previos, durante y posteriores.

Se puede leer mejor si antes de cualquier punto se lee "malo gallinazo en palo cuando..."
Antes: malo gallinazo en palo cuando...
  • ... Te piden que describas tus besos.
  • ... Proponen ir a sitios poco "convencionales" tipo la oficina o a la casa en horas no apropiadas.
  • ... Te pregunta por información que sale en tu Facebook o cualquier otra red social.
  • ... El anillo en el anular brilla más que cualquier cosa que dice o hace.
  • ... Te dice "usa tu imaginación".
  • ... Suena el celular y sale del cuarto hablando bajito.
  • ... Llevan una hora y media de película y no ha tocado ni un pelo.
  • ... No entiende la indirecta de "ven a ver una película".
Durante: malo gallinazo en palo cuando...
  • ... No te quitan toda la ropa. (A no ser que sea un quickly).
  • ... Dice: "yo no pensé que esto fuera a pasar hoy".
  • ... No llevaron condón.
  • ... Suena el celular y sale del cuarto hablando bajito.
  • ... Finges que te gusta algo. O simplemente, finges.
  • ... Haces algo que no te gusta sólo por complacerlo/a
Después: malo gallinazo en palo cuando...
  • ... Un beso fue sólo un beso para uno y una declaración de amor para el otro.
  • ... De la borrachera, alguno de los dos se queda dormido.
  • ... De la borrachera, al otro día no recuerdan nada.
  • ... Suena el celular y sale del cuarto hablando bajito. (Es que esta no tiene perdón de nada!)
  • ... Chantajea para dejarte ir.
  • ... Se despide con un beso en la mejilla.
Como estas situaciones, puede haber millones. Si se te ocurre otra(s), coméntalas, bienvenidas son.

martes 8 de junio de 2010

Las cangrejiadas


Entre las equivocadas mayores pueden estar las cangrejiadas, sobre todo cuando antes de hacerlo se tenía ese presentimiento de que algo va a salir mal y de todas formas se hace y como este mundo tiene todo menos de simple, hay varios tipo de echar pa' atras. Existen las cangrejiadas buenas, las malas, las convenientes y las interesadas (si saben de alguna más, se les agradece el comentario). La primera, con el que fue un arrocito en bajo y que ya no lo es, las malas con el ex que amaste, las convenientes cuando se necesita un favor de esa persona y las interesadas cuando hay mucho verano y no hay alguien a la vista.

En este post hablaremos obviamente de las MALAS, esas que en el TOP 10 de equivocaciones, estaría en la N° 11! No hay perdón de ninguna deidad, y por eso, la sensación de repugnancia mezclada con el corazón roto es el mejor escarmiento para dejar de echar para atrás.

Las excusas son miles, desde la más simple y básica como "ay, es que él conoce cómo me gusta", hasta la más maquiavélica como "es que así se dará cuenta que conmigo tira mejor que con esa otra", sea la excusa y/o justificación que sea, la sensación de vacío es infinitamente dolorosa porque, simplemente, el contexto que enmarca "el acto" es diferente y las reglas de juego son distintas (aunque se digan "te amo", ambos saben que al otro día no se llamarán para saber cómo amanecieron y si van a hacer algo juntos).

Es poco probable que ese hombre hermoso con el que se compartió instantes maravillosos de la vida va a ser uno más, por más que la mujer piense y se auto convenza de ello. Y no se convertirá en uno más porque todavía se siente algo por él (que posiblemente sea lo que pase), sino porque la mujer todavía espera algo de él, ya sea que le retribuya el amor que le tiene, o quiera sentirse especial como él la hacía sentir, o quiere que el tipo se "enamore" (o "encoñe", mejor) nuevamente para ella rechazarlo y dejarlo en el piso como cigarrillo recién fumado. La primera sensación al otro día será dolor más intenso porque lo quera de ella ya no lo es, o la repulsión más asquerosa por comerse algo ya comido (como volver a comerse un chicle que fue encontrado pegado debajo de la mesa).

Con total seguridad se puede afirmar que la follada con el ex nunca será como era antes, y peor aún, nunca será como con cualquier otro. Desde los tiempos memorables de las abuelas se dice lo mismo: "chocolate recalenta'o no hace espuma.." "pa' atrás ni pa' tomar impulso"... Así que, si se va a cometer una Equivocación, tengan muy claro con quién lo hacen y sobre todo para qué, y así la sensación del otro día se podrá mitigar un poco ante la claridad sobre uno mismo y de las expectativas con el otro.

lunes 7 de junio de 2010

Aquelarre: Ritual de iniciación, o de cómo supieron que eran cuasi hermanitas de leche

Para equivocarse sólo se necesita estar vivo, pero para ser una equivocada se necesita talento. Es fácil distinguir a una equivocada: Ansiosas, maquiavélicas, con la necesidad de un elemento fálico en sus bocas, por lo general un cigarillo y de caderas anchas: Sí, aunque la caguen constantemente, aún tienen el gen para procrear.

Siempre hay un motivo para que las mujeres comunes y corriente se encuentren: Compras, café, reuniones de excompañeras del colegio, escaparse del marido, clases de manualidades, gimnasio, cumpleaños, etc; Las Equivocadas sólo se reunen cuando hay un hombre de por medio, ese de práctica intensa del kamasutra que se enamoró (en lugar de follársela, le hizo el amor), el que lo pide con perseverancia, el que logra convencer con "la puntica no más" y el que quiere fidelidad cuando uno esta amañada en los placeres de su sexo.

Es curioso poner en un mismo lugar tres casualidades que tengan en común un doctorado en errores y que para hacerlo aún más miedoso algunas compartan al protagonista en una historia diferente. Y es en ese momento en que se descubren varias cosas: Los hombres no ponen cuidado y las mujeres no perdemos la oportunidad de hacerlos sentir culpable. Las mujeres llegamos fácilmente a darnos cuenta cuando compartimos un hombre, por algún teléfono o fluido corporal, entiéndase desde saliva a un buen polvo.

Un comentario vinculó dos equivocadas en un mismo escenario, el hombre en cuestión trató de seducir con películas a las 11 pm a una de ellas y a la otra con una cena lo logró. Al verse inmersas en el dilema de compartir dentro de sus libretos el mismo actor, decidieron demostrarle que nunca se puede desestimar a una mujer que se ha llevado a la cama. Simple, un buen catre no borra un buen idiota. Como invocando la oportunidad de dar el golpe definitivo, una llamada llegó a uno de los celulares involucrados en este meollo; saludó con un "bella" incluído, meloserías innecesarias para buscar un repitis, y !oh sorpresa¡ quien contestó fue la otra mujer; lastima que no pudimos capturar el momento en que este especímen recibió la respuesta, debió sentir que su noche de un posible sexo telefónico se iba al piso.

Se habían dado cuenta que eran cuasi hermanitas de leche y lo más lógico, después de magno descubrimiento, era hacerle saber al tipo que ellas se conocían y estaban  enteradas de lo galán de vereda q le gustaba ser. Entre las estrategias hay miles de opciones, sin embargo las cosas hay que hacerlas de frente: A los hombres no se les pelea, se les disminuye anímicamente pues nada le duele más a un tipo que ver pisoteado su "pobre" ego, que básicamente se esconde detrás de su virilidad.


Así pues se da inicio a un cocinado femenino, un aquelarre revoltoso de mujeres equivocadas, caídas de distintas camas pero a veces empujadas por el mismo galán. Un inicio de encuentros programáticos y exquisitamente pensados, amparados por unas cervezas, cigarillos y malas maneras. Son auténticas y frenteras, es mejor no encontrarlas en el camino para evitar salir en un blog o verlas juntas en una misma foto.