La sensación de frustración es muy difícil de manejar. Pocos tienen la suficiente sabiduría como para no dejarse abrumar por la incertidumbre y dejar en manos de otro (pareja, Dios, destino) aquello que supuestamente es nuestro. No soy la excepción.
En lo que a mí respecta, en aquellas épocas de largos veranos y sequías, la abstinencia no se manifiesta de manera tan drástica mientras no haya prospectos con los cuales humedecer un poco el ambiente; la arrechera parece estar latente o “adormecida” hasta el momento en que aparece ese alguien que a simple vista cumple con los requisitos de prospecto de catre. En ese momento, todo ese deseo acumulado sale a borbotones fluyendo entre las piernas sin estimulación preliminar, lo que frustra todavía más por que se desperdicia tan preciado líquido en momentos donde el susdicho no está de testigo para disfrutarlo.
Aquella frase que dice: “en tiempos de guerra, cualquier hueco es trinchera”, puede convertirse en el slogan de la temporada, pero muy en el fondo -y muchas veces luego de met
erse en la trinchera-, uno se da cuenta que por más que uno haga y deshaga con alguno, el que quiere es a otro. Porque no se tiene sexo con cualquiera, se tiene con el que quiera, con aquel que con sólo imaginarlo encima de uno, detrás o abajo, se aprietan involuntariamente los labios. Se dice que la necesidad no tiene nombre, apellido ni lugar de residencia, o sea, cuando se tiene hambre uno se come cualquier cosa, pero en cuestiones sexuales, no se puede estar echando a cualquiera al buche por más que le pique la cuca.
Es por eso que cuando las cosas no salen como uno quiere con ese en especial, la arrechera se convierte en una ira obsesiva y compulsiva, las imágenes porno se apoderan de la mente incrementando el un deseo que se frustra, sobre todo cuando los dos están en las mismas.

Si los dos están que no se soportan sus genitales húmedos, ambos se retroalimentan las ganas y la frustración. Masturbarse no sirve de nada, se calma la arrechera y se llega al orgasmo, pero el deseo sigue intacto porque no se trata la estimulación genital, sino de la posibilidad de hacer realidad fantasías (sobre todo, esas que se viven mientras se está autoestimulando), tocar y ser tocada por otro, sentir un pene que te atraviesa el cuerpo y una vagina que se moja con en roce de una lengua, sensaciones que un dildo de tres tiempos y cuatro texturas, nunca va lograr.
Lo interesante del asunto es que es tanto lo que se ansía a esa persona, que con una pequeña probadita uno puede quedar feliz. Sólo se necesita olerle el cuello o besarle los labios para calmar un poquito la ansiedad, lo que no quiere decir que las ganas se calmen instantánea o completamente.

Se trata de la sensación de calmar la frustración en el cuerpo que uno deseaba, es la sensación de que “Dios” se apiadó de uno y de su cuquita, el universo confabuló o los destinos por fin se cruzaron para tener a esa persona metida por todos los orificios. Es la satisfacción que se genera al comprobar que las cosas salen mejor cuando uno deja de presionar para que sucedan y simplemente les da la oportunidad para que pasen de verdad.rdad.
Muy buen post, algunos nos podemos llegara sentir identificados
ResponderSuprimirno creo que algunos, diria bastantes, y si bastante cierto.
ResponderSuprimirbuen post
Hola!!
ResponderSuprimirPermiteme presentarme soy Melannie, administradora de un directorio de blogs, visité tu sitio y está genial,
me encantaría poner un link de tu blog en mi sitio web y por mi parte te pediría un enlace hacia mi web y asi beneficiar ambas webs con más visitas.
Si estas de acuerdo no dudes en escribirme a melannieagurto@gmail.com
Éxitos con tu blog.
Un Saludo
Melannie.
Definitivamente...soy fan de las equivocadas y me siento parte de cada uno de los post cada que los leo...por favor nunca pero nunca descuiden este sitio porque es fabulOSO !!!
ResponderSuprimirAplausos.
ResponderSuprimirQué-buen-post! Así con pausa y todo. Muy cierto. Nos pasa a todos. No digo más para no redundar.
ResponderSuprimir